Puedo decir, sin duda, que de todos los que hay, famosos y no tan famosos, el que vi aquel día, en un pueblo asturiano. Era increible.Aquellas personas, más cercanas y más lejanas, solas o en grupo, componían ese horizonte artificial.
A modo de reloj,un paso tras otro, una pisada tras otra, estas marcan el tiempo. El tiempo que nos acerca de un punto a otro punto, de un extremo al otro de la ciudad, de mi casa a la tuya, de esta acera a la de enfrente.